«Bio-ética» = «ética de la vida»

La confirmación precisa y firme del valor de la vida humana y de su carácter inviolable, irreductible, que por su valor intrínseco, reclama ser tratada con amor de benevolencia.
La responsabilidad de la promoción y defensa del derecho a la vida, un compromiso existencial y práctico a favor de todas las personas, en especial, de los más débiles
Argumentar auténticamente la existencia y la condición espiritual del alma humana en diálogo real con las ciencias biomédicas contemporáneas.
Es una ciencia moral, no técnica, que ofrece criterios éticos a las ciencias experimentales sobre la vida.

jueves, 9 de abril de 2009

Manipulacion embriones in vitro

Algunas manipulaciones con embriones fecundados «in vitro»

La fecundación artificial ha abierto otras posibilidades técnicas, lesivas para la dignidad de la vida humana. De hecho, el tema es tan preocupante que ocupa no sólo a los moralistas, sino también a los juristas y a los políticos, porque las posibilidades técnicas cada día con más arriesgadas. Piénsese, por ejemplo, en casos como el de la «maternidad sustitutiva», «maternidad de alquiler», «útero alquilado»; en el trato y tráfico de los «embriones sobran¬tes»; en las investigaciones sobre los embriones y tantas otras sorpresas con las que pueden conmover los avances futuros de la Genética. Juan Pablo II advierte acerca de algunos riesgos:
«Se debe afirmar que el uso de embriones o fetos huma¬nos como objeto de experimentación constituye un delito en consideración a su dignidad de seres humanos, que tienen derecho al mismo respeto debido al niño ya nacido y a toda persona. La misma condena moral concierne también al procedimiento que utiliza los embriones y fetos humanos todavía vivos -a veces 'producidos' expresamente para este fin mediante la fecundación in vitro- sea como 'material biológico' para ser utilizado, sea como abastecedores de órganos o tejidos para transplantar en el tratamiento de algunas enfermedades. En realidad la eliminación de criaturas humanas inocentes, aun cuando beneficien a otras, constitu¬ye un acto absolutamente inaceptable» (VS, 63).
Ante tantos problemas que pueden lesionar derechos fundamentales de terceros, los distintos países se dan prisa a legislar sobre los efectos de la inseminación artifi¬cial. Pero se constata que algunas legislaciones no son jus¬tas. Por lo que la Teología Moral tiene que ocuparse no sólo de los datos de la ciencia, sino de la legitimidad de tales leyes.
No obstante, la ética cristiana permite los diagnósticos prenatales que ayuden al feto a superar ciertas dificulta¬des antes de su nacimiento:
«Una atención especial merece la valoración moral de las técnicas de diagnóstico prenatal, que permiten identifi¬car precozmente eventuales anomalías del niño por nacer. En efecto, por la complejidad de esta valoración debe hacerse muy cuidadosa y articuladamente. Estas técnicas son moralmente lícitas cuando están exentas de riesgos desproporcionados para el niño o la madre, y están orienta¬das a posibilitar una terapia precoz o también a favorecer una serena y consciente aceptación del niño por nacer. Pero, dado que las posibilidades de curación antes del naci¬ miento son hoy todavía escasas, sucede no pocas veces que estas técnicas se ponen al servicio de una mentalidad euge¬nésica, que acepta el aborto selectivo para impedir el naci¬miento de niños afectados por varios tipos de anomalías. Semejante mentalidad es ignominiosa y totalmente repro¬bable, porque pretende medir el valor de una vida humana siguiendo sólo parámetros de 'normalidad' y de bienestar físico, abriendo así el camino a la legitimación incluso del infanticidio y de la eutanasia» (EV, 63; cfr. n. 14).

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