«Bio-ética» = «ética de la vida»

La confirmación precisa y firme del valor de la vida humana y de su carácter inviolable, irreductible, que por su valor intrínseco, reclama ser tratada con amor de benevolencia.
La responsabilidad de la promoción y defensa del derecho a la vida, un compromiso existencial y práctico a favor de todas las personas, en especial, de los más débiles
Argumentar auténticamente la existencia y la condición espiritual del alma humana en diálogo real con las ciencias biomédicas contemporáneas.
Es una ciencia moral, no técnica, que ofrece criterios éticos a las ciencias experimentales sobre la vida.

domingo, 5 de abril de 2009

2. Alcance de la Vida Humana

2. Alcance de la vida humana

Es obvio convenir en que la vida humana es el bien supremo, del cual proceden todos los demás bienes. En este sentido, ser es mejor que no-ser, de aquí que también las vidas deterioradas, los enfermos, los subnormales... son, no están en el supuesto negativo de la nada. Además, la fe cristiana enseña que todo ser humano es un «ser­para-la-eternidad». Por ello, las vidas biológicamente defi­cientes están destinadas a vivir para siempre una existen­cia feliz.
La Encíclica Evangelium vitae es, precisamente, una valoración y un canto a la vida, pues «la vida es siempre un bien. Esta es una intuición o, más bien, un dato de experiencia, cuya razón profunda el hombre está llamado a comprender» (EV 34, cfr. nn. 2, 28, 37 39, etc.).
Ante este supuesto, la Bioética hace una afirmación rotunda de la vida, no se coloca en la sospecha, menos aún en la oposición, sino que proclama el valor de los hallaz­gos científicos que ayuden a una mejor calidad de la vida humana, desde la eugenésica hasta conseguir una muerte digna del hombre.

(extraido del texto del Pbro Luis Rifo F.)

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