«Bio-ética» = «ética de la vida»

La confirmación precisa y firme del valor de la vida humana y de su carácter inviolable, irreductible, que por su valor intrínseco, reclama ser tratada con amor de benevolencia.
La responsabilidad de la promoción y defensa del derecho a la vida, un compromiso existencial y práctico a favor de todas las personas, en especial, de los más débiles
Argumentar auténticamente la existencia y la condición espiritual del alma humana en diálogo real con las ciencias biomédicas contemporáneas.
Es una ciencia moral, no técnica, que ofrece criterios éticos a las ciencias experimentales sobre la vida.

lunes, 27 de julio de 2009

viernes, 24 de julio de 2009

Demandan a hospital de NY por obligar a enfermera católica a participar en aborto

NUEVA YORK, 24 Jul. 09 / 06:42 am (ACI)

La organización Alliance Defense Fund (ADF) presentó una demanda contra el hospital Mount Sinai de Nueva York por obligar con amenazas legales a una enfermera católica a participar en un aborto, contra sus propias convicciones morales.

La enfermera Catherina Cenzon-DeCarlo recibió la orden de asistir el aborto de una mujer de 22 semanas de embarazo. El hospital sabía que la enfermera no participaba en aborto por objeción de conciencia desde que la contrató en el año 2004.

Cenzon-DeCarlo recordó a sus supervisores que no podía participar del procedimiento, pero le dijeron que si no lo hacía sería acusada de "insubordinación y abandono del paciente" que podría resultar en una acción disciplinaria y la posible pérdida de su trabajo y su licencia de enfermera.

La ADF ha demandado a Mount Sinai por violar el derecho a la objeción de conciencia de la enfemera.

miércoles, 22 de julio de 2009

Por una formación integral en favor de la vida

Autor: UNAPAC
Fecha: 22/07/2009
País: Chile
Ciudad: Santiago

Por una formación integral en favor de la vida


Como organización de padres de colegios católicos, queremos referirnos a la polémica instalada en el escenario político y en la sociedad civil acerca del uso y distribución de la llamada “píldora del día después”.

Adherimos a la valoración que el Magisterio de la Iglesia hace sobre el respeto por la vida humana desde el momento de su concepción hasta su término natural, y hacemos nuestros los planteamientos que nuestros Obispos han hecho presente en las más diversas instancias.

Creemos que es necesario reconocer que la educación de la sexualidad y afectividad no se puede reducir a la puesta en práctica de medidas sanitarias ni a la difusión de preservativos o métodos anticonceptivos. Como telón de fondo se encuentra indiscutiblemente la formación valórica de la persona humana que iniciamos los padres en nuestros hogares. Esta formación, desde una mirada integral y en alianza con el colegio, busca que nuestros hijos e hijas se respeten a sí mismos, respeten a los demás, sean responsables de sus actos, autónomos, dueños de sí mismos y vivan una sexualidad madura como un don de Dios vinculada necesariamente a un amor de compromiso.

Nos preocupa que se piense equivocadamente que para abordar temas tan delicados y complejos como éste, basta la mirada de lo práctico. Esto responde a un estilo superficial de mirar la vida, a una vivencia poco reflexiva ante los desafíos que ella presenta y a una mayor acentuación de la corriente individualista. Somos conscientes de la crisis valórica de nuestra sociedad actual y, por lo mismo, es necesario pensar en políticas públicas que procuren efectivamente el bien común.

En este sentido, hacemos un llamado a todos los actores sociales y, particularmente a quienes definen las políticas de Estado, a buscar soluciones de carácter más integral. Para este propósito nos ponemos a disposición para aportar nuestra mirada de padres y apoderados de colegios católicos.



José Luis Salinas F.
Presidente
Unión Nacional de Centros de Padres de Colegios Católicos de Chile - UNAPAC

La educación humanizadora para el día antes no la suple una “píldora” el día después

Autor: Mons. Alejandro Goic Karmelic
Fecha: 07/07/2009
País: Chile
Ciudad: Valparaíso

La educación humanizadora para el día antes no la suple una “píldora” el día después

Intervención ante la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados
Valparaíso, 7 de abril de 2009.


1. Con nuestra mejor disposición volvemos a la Cámara de Diputados, representando a la Conferencia Episcopal de Chile, para proponer la mirada de la Iglesia, que es una visión en consecuencia con el Evangelio de Jesucristo, pero que la hacemos ahora no desde la sola perspectiva de la fe sino desde la comprensión de los derechos y deberes del ser humano y de las sociedad organizadas acerca de los delicados temas que están como trasfondo del Proyecto de Ley sobre información, orientación y prestaciones en materia de regulación de la fertilidad (Mensaje Nº 667-357).

2. Venimos acá con el mayor respeto y también con humildad. No estamos empeñados en imponer puntos de vista ni tampoco estamos promoviendo subrepticiamente la adopción de políticas públicas hechas a la medida de nuestra fe o de nuestra moral.

3. Digo esto expresamente porque algunas personas, celosamente defensoras de la libre expresión de todos, descalifican el aporte de las iglesias cristianas y tienden a ridiculizar el propósito que nos anima. Personas que ayer defendían a la Iglesia ante quienes nos arrinconaban en nuestras sacristías por defender los derechos humanos es doloroso verlas hoy pretendiendo encerrar a la Iglesia en la “sacristía” de una fe “privatizada” y limitando nuestra palabra a los ámbitos de la feligresía. La misión de la Iglesia es aportar a todos los hombres y mujeres la vida plena ofrecida por Cristo, plenitud de vida digna en lo espiritual y en lo material.

4. Hablamos por el inmenso amor que sentimos por Chile y por el bien que deseamos para su pueblo. Lo hacemos como lo han hecho antes arzobispos, obispos, sacerdotes e innumerables laicos varones y mujeres, ante la incomprensión de muchos en su tiempo, cuya palabra ha sido ampliamente agradecida por varias generaciones y reconocida en la perspectiva de la historia, entre ellos San Alberto Hurtado.

5. También concurrimos a esta honorable instancia con una gran preocupación en dos ámbitos. Por una parte, nos inquieta que un asunto tan delicado, que toca la vida humana, la base de la familia, la educación de las nuevas generaciones, se aborde de un modo reductivo, desde una sola dimensión, la de las políticas de contraconcepción.

Por otra, nos causa gran preocupación que este debate se sitúe en un contexto político previo a las elecciones, en que los actores políticos van perfilando sus candidaturas junto a sus bases programáticas y discursos de campaña, al mismo tiempo que negocian nombres y cupos. Siendo los temas de la vida humana y de la familia de tanta trascendencia para el país, como lo ha señalado la Presidenta de la República; no nos parece ni sano ni bueno para Chile que estas decisiones de alto contenido valórico se desarrolle en medio de los vaivenes y del calor electoral. Y mucho menos que ello sea abordado con carácter de urgencia.

6. Desde las \"Normas Nacionales para la Regulación de la Fertilidad Humana\", punto de partida de la actual discusión y sobre las cuales hemos entregado oportunamente nuestro parecer, consideramos que nuestro país necesita que una primera palabra sobre estos temas se refiera a la valoración de la procreación en el contexto del matrimonio y de la familia, de la vida y del desarrollo del país.

7. Esto incluye una necesaria educación hacia la responsabilidad de ese maravilloso don de Dios que es la sexualidad humana. Ha ocurrido en el último tiempo que a la sexualidad se la ha desvinculado de las realidades en las que ella encuentra pleno sentido, lo que a algunas personas les parece un signo de la libertad y del progreso. Primero se la ha desvinculado del matrimonio, luego de la procreación y finalmente del amor. Es a corregir esta situación lo que he querido decir cuando he hablado que nuestra preocupación ciudadana y gubernamental debería orientarse fundamentalmente hacia “el día antes” y no tanto hacia “el día después”. Es decir una auténtica prevención coherente con la dignidad del ser humano y que aporte una solución de fondo a los problemas derivados del mal uso de la sexualidad humana.

8. Lo que se busca garantizar con este tipo de políticas y proyectos es ofrecer a las personas la posibilidad de eliminar la vida humana resultante de sus relaciones sexuales irresponsables. Todo el resto de la discusión (sobre el amor, el compromiso, la vida sexual y la familia; sobre el origen de la vida humana y las condiciones para que viva y se desarrolle), aparece aquí como algo secundario, sin importancia, en relación a este fin que se persigue y que significa, en palabras muy simples, ofrecer socialmente un modo de deshacerse de este “problema” que es, según esta mirada, el hijo o la hija por nacer. Una visión que oprime la dignidad del ser humano, deshumanizándolo.

9. Se enarbola como argumento que estas políticas terminan con los embarazos precoces y el aborto como problema social. Pero ¿no es justamente la promiscuidad sexual que estas políticas favorecen la que deriva inevitablemente en los embarazos precoces?

10. Es la educación de los valores morales la que nos ayuda a crecer como seres humanos. Sin ésta, como consecuencia, no se contribuye al desarrollo de una sociedad sana y responsable. Para que las políticas sanitarias sean efectivas se requiere educar y proteger el desarrollo moral adolescente, fortaleciendo en esta dimensión el apoyo de la familia y de la escuela. Al Estado le cabe la responsabilidad de respetar la procreación, proteger a las familias en la acogida de sus hijos, apoyarlas en los medios materiales que permitan su desarrollo. También le cabe al Estado, junto a las familias, velar para que los jóvenes aprendan a valorar el matrimonio, la familia y la procreación en el contexto de una paternidad y una maternidad responsables.

11. Lamentablemente, en el Proyecto de Ley que se analiza, la “educación” se reduce a información sobre las “técnicas” disponibles para impedir el embarazo o para eliminar la vida humana. Y ello ocurre por una razón muy simple: la antropología que subyace entiende a la persona humana desde una mirada incompleta: un ser hedonista, materialista e individualista.

12. Comparto la idea planteada en el Mensaje del proyecto de que es necesario que el Estado convoque a una sexualidad y paternidad responsable, pero creo que su enfoque debe apuntar muy prioritariamente a entregar todos los elementos preventivos para que ellas sean ejercidas conforme a la dignidad y a la naturaleza humana, con pleno respeto por el primer y más fundamental derecho, el de la existencia. Es decir, debe apuntar mucho más a la expansión del sentido moral y ético del ejercicio de la sexualidad, y no sólo, como anuncia el Mensaje de este proyecto, a aspectos calificados como de “desarrollo personal, emocional, psicológico, afectivo, etc.”, de modo de tender a resolver las consecuencias de un uso banal e irresponsable de ella. Es decir una auténtica prevención coherente con la dignidad del ser humano. Así puede llegarse con mucho más eficacia a lo que se pretende en cuanto a promover “la reflexión y el aprendizaje significativo para la toma de decisiones”. Porque estamos hablando de personas y no de animales. Esto es un mucho mayor deber de las autoridades que la entrega de métodos anticonceptivos.

13. También se dice en el Mensaje que “el objetivo del proyecto es reconocer legalmente los derechos que las personas tienen en materia de regulación de su fertilidad y, como contrapartida, los deberes que el Estado tiene en la materia”. Quisiera decir que un deber anterior y superior del Estado en esta materia es el de contribuir con el conjunto de la sociedad a fortalecer los deberes de las personas para que ejerzan sus derechos conforme a criterios y normas morales y éticas dignas de los seres humanos y en función del bien común, haciendo como consecuencia un uso consecuente de los deseos individuales. Garantizar los derechos sin propender a sus correspondientes, --y en este caso anteriores--, deberes corre el riesgo, como lo hemos experimentado en nuestra patria y otras partes del mundo, a que aquellos no sean respetados en su integridad sino reducidos a una mera aspiración ideológica.

14. De nada sirven las políticas para “el día después” si no se aborda con seriedad las respuestas de la sociedad a las preguntas y desafíos “del día antes”.

Porque:

- el día antes es cuando las familias y el Estado deben educar para que los seres humanas seamos respetadas en nuestra dignidad de personas, por lo que somos y no por nuestros bienes, posición o creencias;

- el día antes las personas que se aman descubrirán que la mayor belleza del amor está en buscar el mayor bien para el ser amado. No es amor el bienestar de un rato, no ama quien se protege de ti, no ama la persona sin nombre que ofrece y busca placer fugaz para luego desaparecer de tu vida. Eso se enseña y se aprende el día antes, no sólo en teoría, también desde el testimonio de los padres y de los principios predominantes en la sociedad;

- el día antes los jóvenes podrán comprender y valorar la sexualidad como un regalo al servicio del amor, en la búsqueda de su felicidad y proyección en el matrimonio y la familia, que acoge a los hijos con el mismo amor;

- el día antes las sociedades y sus instituciones podrán ofrecer los mínimos que cada familia necesita para acoger a los hijos, como son empleos e ingresos dignos, viviendas dignas, un acceso digno a educación y a salud, un entorno amable que permita a sus miembros actuales y futuros desarrollarse en plenitud;

- el día antes podemos mostrar a los niños y jóvenes que la felicidad no equivale al éxito, que no cualquier medio es válido para “triunfar en la vida”, y que la libertad no exime la responsabilidad, porque una falsa libertad o libertinaje trae consigo mayores cadenas. Tal vez nos permite el gozo efímero pero nos deja, al final del día, sumidos en la soledad y la incertidumbre.

15. Todo esto tenemos que trabajarlo el día antes. Sin embargo, durante los últimos años la sociedad política chilena y sus instituciones apuntan más bien a eliminar “el problema” del día después. Resulta difícil de comprender que un Estado promueva un bono a las madres por cada hijo nacido, y que al mismo tiempo establezca políticas públicas en función del hijo que no se desea.

16. Una última observación que me parece relevante y coherente con lo ya dicho, es que, en este contexto, llama poderosamente la atención que al momento de concretar las acciones preventivas el énfasis de este proyecto aparece puesto en la información. Y se radica la competencia del Estado en esta materia, así como respecto de la orientación para la vida afectiva y sexual, en el Ministerio de Salud, a través de un Reglamento, mostrando nuevamente una visión muy reductiva del problema del uso responsable y humano de la sexualidad. Nos parece que no es este el órgano adecuado para brindar formación para la vida afectiva y sexual “con completo respeto por las creencias y formación personales de cada individuo” como se dice para este proyecto.

¿Por qué se excluye a todo el sistema educacional del país, municipal y privado? Da la impresión que la única intención de este proyecto es que se trata solamente de poner a disposición de la población “métodos anticonceptivos, tanto hormonales como no hormonales”, y se los menciona, incluyendo los de “emergencia”, que, como sabemos, se refiere a la comúnmente llamada “píldora del día después”. Se trataría sólo de un modo de superar el obstáculo que han significado los pronunciamientos del Tribunal Constitucional y la Contraloría.

17. Para quienes creemos en Cristo, el fruto de una relación sexual no es un problema sino una vida humana que merece nacer, crecer, ser amada y desarrollarse en plenitud. Independientemente de nuestras convicciones de fe, creemos junto a muchos que una sociedad que entiende la relación sexual exclusivamente desde la perspectiva individualista y hedonista, es una sociedad en evidente estado de deterioro.

18. Mons. Fernando Chomalí explicará, a continuación, algunos aspectos antropológicos y técnicos más específicos acerca del Proyecto. Agradezco mucho este espacio que nos brindan para expresar nuestro punto de vista que sólo busca, como hemos dicho, el mayor bien de nuestro país y de su gente.




+ Alejandro Goic Karmelic
Obispo de Rancagua
Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile

martes, 21 de julio de 2009

Aborto y violación: Lo que muestran los estudios

Por David C. Reardon

En Estados Unidos la violación es un serio problema, aproximadamente 78,000 casos fueron declarados en el año 1982 (actualmente, bordea los 140,000 casos). Esta cifra es todavía más impresionante si se tiene en cuenta que solamente se denuncian el 40 al 80% de las violaciones. En todo caso, los embarazos son extraordinariamente raros, por varias razones. Por ejemplo, la tasa extremadamente alta de disfunciones sexuales en los violadores. En tres estudios se constató que el 39, el 48 y el 54% respectivamente de las mujeres víctimas del ataque no habían quedado expuestas al esperma durante la violación. En otro estudio se comprobó que el 51% de los violadores experimentaron disfunciones que no les permitieron terminar el acto sexual. Otra causa por la que son extremadamente raros los embarazos por violaciones es la total o temporal infertilidad de la víctima. La víctima puede ser naturalmente estéril; puede ser muy joven o muy vieja, puede estar ya embarazada o puede haber otras razones naturales. El 43% de las víctimas se encontraba en estas categorías. La víctima también puede estar tomando anticonceptivos, puede llevar un DIU o haberse hecho la ligadura de trompas; el 20% se situaba en esta categoría. Así, sólo una minoría de las víctimas tienen una potencial fertilidad.

Además de la infertilidad natural, algunas víctimas están protegidas del embarazo por lo que se ha llamado estrés de infertilidad temporal como reacción a un estrés extremo. Es decir, el ciclo menstrual, regulado por hormonas, es fácilmente distorsionado por un estrés emocional y puede actuar demorando la ovulación; o si la mujer ya ha ovulado, adelantando prematuramente la menstruación.

Un estudio determinó que se registraron solamente 0,6% de embarazos en 1290 víctimas de violación. En una serie de 3,500 violaciones en 10 años en el Hospital San Pablo de Minneapolis, no hubo un solo caso de embarazo. No obstante, algunos embarazos pueden ocurrir.

Todos los argumentos contra el aborto fundamentados en razones psicológicas, son también válidos para los casos de violación. El aborto es "una cura" que únicamente agrava la "enfermedad"; la evidencia actual muestra que la violación es una fuerte contraindicación para el aborto.

Sin duda las emociones que rodean la violación y el aborto son tan semejantes que el aborto no hará más que reforzar las actitudes negativas. Como la violación, el aborto acentúa la sensación de culpa; baja la propia estima; reafirma la sensación de haber sido sexualmente violentada; acentúa los sentimientos de haber perdido el control o de ser manejada por las circunstancias; intensifica los sentimientos de rechazo a los hombres; desencadena frigidez, etc. Entonces, el aborto en la víctima de la violación lo único que hace es reforzar esos sentimientos negativos, y no hace nada para promover la paz y la reconciliación interior que la mujer tanto necesita.

Alentar a la mujer a dar salida a su enojo desplazándolo en venganza contra su hijo, solamente produce impactos negativos y actitudes autodestructivas en su mente . En el mejor de los casos el aborto sólo oculta uno de los síntomas físicos de la violación, pero en su lugar, la mujer tendrá que enfrentarse con el recuerdo constante de que ha matado a su hijo.

En las víctimas de la violación que quedan embarazadas y que sabiamente eligieron mantener la vida de su hijo, la elección por el nacimiento es la elección que triunfa sobre la violación, es la elección del bien sobre el mal, el triunfo del amor sobre la violencia. Una elección así viene a decir que "la violación no va a regir mi vida", que aunque yo haya sido violada, no voy a someterme a la ley de la violencia sino del amor. Es una elección que saca algo bueno de lo que parece ser tan intrínsecamente malo. En lugar tener que recordar el temor y la vergüenza que pasó, su elección en favor de la vida le permitirá recordar su coraje y generosidad.

Fuente: Tomado del documento "Embarazos producidos por la violación o incesto: ¿Es el aborto la solución?", resumen de los estudios estadísticos realizados y que aparecen en el libro Aborted Women: Silent No More de David C. Reardon.

Objeción de conciencia y Píldora del Día Siguiente

La invocación a la objeción de conciencia por parte de los farmacéuticos del sur de España ante la medida de la Junta de Andalucía de incluir la píldora del día siguiente en los servicios públicos sanitarios ha originado una polémica que vuelve a poner de relieve las dificultades a que se enfrentan los profesionales sanitarios en cuestiones de bioética, tanto en España como en el resto del mundo.

No sólo las cuestiones de bioética afectan a la conciencia, hoy, en España; otros muchos contenciosos económicos, políticos, socio-culturales, exigen una nítida, coherente y valiente fidelidad a la conciencia.

Inma Álvarez
(España)



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Tras la presión por parte de los partidos de izquierda en el Parlamento, la Agencia Española del Medicamento autorizaba la comercialización de la llamada píldora del día siguiente, un combinado de un tipo de progesterona llamado levonorgestrel comercializado por dos firmas, Alcalá Farma y Schering. Se trata de un contraceptivo de emergencia que tiene efecto sólo si es administrado antes de la implantación del embrión; no hay que confundirlo con la RU-486, que es claramente abortiva y que provoca la expulsión del feto ya implantado.

Pocos días después, algunos Gobiernos regionales anunciaron la inclusión de este fármaco en el servicio público sanitario, de modo que fuese obligatoria su dispensa en las farmacias con receta médica. Algunas asociaciones de farmacéuticos, especialmente en Andalucía, alegando que se trata de una píldora abortiva, reivindicaron su derecho a la objeción de conciencia para no venderla. La reacción fue inmediata: don Francisco Vallejo, Consejero de Salud, de la Junta de Andalucía, ha amenazado con sanciones máximas a las farmacias que se nieguen a vender la píldora. Según la Ley del Medicamento, la negativa a vender un medicamento sin causa justificada (art. 108.2.b.15) es considerada como falta grave, y la reincidencia en la negativa, como falta muy grave. La obligación alcanza sólo a los medicamentos, no a los productos sanitarios (de ahí que un farmacéutico pueda perfectamente negarse a despachar preservativos o DIUs, ya que no infringe ninguna norma). El problema se plantea al haber incluído la píldora en la red sanitaria: en el momento en que un médico receta un fármaco, un farmacéutico no puede, en principio, negarse a venderlo al paciente, porque intervendría en un acto médico perjudicando al enfermo.

La cuestión a dilucidar es, por tanto, si existe, en el caso de la píldora del día después, causa justificada o no que admita la objeción de conciencia del farmacéutico.

¿ES ABORTIVA LA PÍLDORA?

Recuerdan los profesores Vicente Bellver y Pedro Talavera, titulares de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia, en un artículo publicado en el boletín Provida Press, que el mecanismo de acción de la píldora es triple, dependiendo del momento del ciclo en el que la mujer se encuentre: inhibe la ovulación si todavía no se ha producido, al principio del ciclo; impide la fusión de óvulo y espermatozoide si la ovulación se ha producido pero no ha sucedido aún la concepción; e impide la implantación en el útero si la concepción se ha producido, pero el cigoto no ha completado aún su recorrido hacia el útero. Es en este tercer caso cuando el efecto es un aborto preimplantatorio. Así argumentan ambos profesores al afirmar que resulta completamente improcedente que la píldora del día siguiente reciba el nombre de píldora anticonceptiva postcoital o de emergencia. Ciertamente, en algunos casos actúa como anticonceptiva pero, en otros, lo hace impidiendo la implantación del cigoto ya concebido, y ese efecto es, sin duda, abortifaciente.

El tercer supuesto de actuación de la píldora, ¿es una excepción o un efecto no deseado de su funcionamiento? O dicho de otra manera, ¿cuál de los tres supuestos de actuación de la píldora es el que sucede con mayor frecuencia? El doctor Justo Aznar, Jefe del departamento de Biopatología Clínica del Hospital La Fe, de Valencia, afirma para Provida Press que, de entre los pocos trabajos científicos serios que existen sobre el tema, hubo tres realizados con mujeres a las que se aplicaba el método de Yuzpe (fármaco muy similar en su composición a la Norlevo, nombre comercial de la píldora del día siguiente en España: el método de Yuzpe contiene 100 ug (unidades por gramo) de etinilestradial y 500 ug de levonorgestrel, mientras que la Norlevo contiene 750 ug de levonorgestrel).

En los tres trabajos se comprueba que la píldora actúa como anticonceptivo (inhibiendo la ovulación o la concepción) sólo en el 27%, 33% y 21% de los casos. Es decir, en conjunto se puede afirmar que más del 75% de las veces la píldora evita el embarazo por un mecanismo antiimplantatorio y, por tanto, abortivo. Más aún, dado que los estudios comentados se realizaron utilizando como contracepción de emergencia el método de Yuzpe, y en nuestro país se utiliza el Norlevo, que sólo contiene progesterona, el efecto anovulatorio aún es menor, por lo que razonablemente se puede decir que no menos de un 85% de las veces (incluso este porcentaje puede ser mayor), la píldora del día siguiente actúa por un mecanismo antiimplantatorio, es decir, por un mecanismo abortivo.

Sin embargo, la razón aducida por los partidarios del uso de la píldora es que no es abortiva, porque por aborto se entiende interrupción del embarazo, y el embarazo, según la OMS, comienza con la implantación y no con la concepción. El profesor Talavera afirma al respecto que el razonamiento sobre si hay o no embarazo antes de la implantación es completamente aleatorio y convencional, y desvía la atención del objeto principal de la controversia, que es si existe o no vida humana en el embrión antes de su implantación en el útero. Ése es el criterio último que, más allá de toda semántica, determina realmente la existencia o no de un aborto y enerva la protección del art. 15 de la Constitución sobre el . A estas alturas resulta bastante claro que se trata de un proceso unitario que comienza con la fusión de los gametos y que recorre diversas fases, entre ellas la de implantación, sin soluciones de continuidad, hasta el nacimiento. El propio Tribunal Constitucional, en la sentencia 53/1985, avala esta interpretación. En definitiva, la vida humana aparece con la concepción y lo más razonable sería hablar de embarazo a partir de ese momento. Pero, aunque se quisiera reservar esa noción para el momento de la implantación, lo que no puede obviarse en ningún caso es que esa vida humana existe y que se trata de un bien constitucionalmente protegido. Por tanto, parece claro que la píldora actúa en algunos casos como anticonceptiva pero, en otros, lo hace impidiendo la implantación, y ese efecto es, sin duda, abortifaciente.
Según el razonamiento expuesto, el siguiente paso es determinar si en el caso del aborto puede aplicarse la objeción de conciencia.

EL ABORTO NO ES UN DERECHO

Desde el punto de vista meramente técnico del Derecho, como recuerda el doctor en Farmacia don José López Guzmán, profesor del Departamento de Bioética de la Universidad de Navarra, en principio no hay por qué aplicar la objeción de conciencia ante un aborto, ya que en la legislación sigue siendo tipificado como delito despenalizado en ciertos supuestos. Bastaría con que el personal sanitario se negara a participar alegando su negativa colaborar en un delito. Sin embargo —recuerda el profesor—, el posterior Real Decreto 2409/1986 sobre centros acreditados y dictámenes preceptivos para la práctica legal de la interrupción del embarazo, convierte aquellas conductas despenalizadas en auténticos derechos subjetivos de la embarazada, ya que establece que los médicos tienen unas obligaciones de dictamen previas al aborto y naturalmente de la práctica del mismo, que son obligaciones derivadas de su contrato o de su condición de funcionarios. Es decir, que la obligación del médico de practicar un aborto no vendría de un derecho de la mujer a abortar, sino de su contrato laboral con el hospital, clínica o centro sanitario en que trabaja. En tal caso, sí existe un derecho a la objeción de conciencia, que la ley extiende a todo el personal sanitario implicado, sea médico, enfermero, etc., como afirma la sentencia 53/1985 del Tribunal Constitucional, con independencia de que se haya dictado o no, ya que se refiere a la libertad de conciencia, que es un derecho fundamental recogido en el artículo 16.1 de la Constitución.

La cuestión es si el farmacéutico, que generalmente no trabaja en un centro sanitario, sino en una farmacia particular, puede acogerse o no a este mismo derecho.

¿Es el farmacéutico un mero vendedor de medicamentos, o asume una responsabilidad como parte implicada de un proceso llamado acto médico? Evidentemente, en el primer caso, habría que deducir que, para ser vendedor de medicamentos, no hace falta estudiar una carrera universitaria. Efectivamente, todas las regulaciones de la profesión establecen que el farmacéutico tiene responsabilidad como profesional en la venta de un medicamento, que será sólo suya o compartida por el médico, dependiendo de si hay o no receta. Precisamente por ello, el Código de Ética y Deontología de la profesión farmacéutica, aprobado el 14 de diciembre de 2000 por la Asamblea de Colegios, recoge este derecho en su artículo 28: La responsabilidad y libertad personal del farmacéutico le faculta para ejercer su derecho a la objeción de conciencia respetando la libertad y el derecho a la vida y a la salud del paciente. En el artículo 33 prevé la protección de los objetores por parte de los Colegios: El farmacéutico podrá comunicar al Colegio de Farmacéuticos su condición de objetor de conciencia a los efectos que considere procedentes. El Colegio le prestará el asesoramiento y la ayuda necesaria.

Hay otros mecanismos, aparte de la objeción de conciencia, que el farmacéutico puede invocar para negarse a dispensar la píldora, como recuerdan los profesores Bellver y Talavera: por un lado, la objeción de ciencia, que consiste en la capacidad del farmacéutico de negarse a dispensar un fármaco que, según su criterio profesional, no procura la curación deseada por el paciente. Sin embargo, en el caso de que se presente una receta, este derecho es difícilmente aplicable, ya que el criterio del médico prevalece sobre el del farmacéutico. El segundo caso es el de la objeción de legalidad: si el aborto es un delito, aunque sea despenalizado, el farmacéutico puede negarse a colaborar en él alegando dudas sobre su legalidad.

En cualquier caso, y volviendo a la objeción de conciencia, ha habido ya dos pronunciamientos de los tribunales; en uno de ellos, del Tribunal Superior de Justicia de Baleares (13 de febrero de 1998), se afirma: El efecto jurídico específico que produce la objeción de conciencia reside en exonerar al sujeto de realizar un determinado acto o conducta que, de otra suerte, tendría la obligación de efectuar. La satisfacción del derecho fundamental, por lo tanto, comporta que no cabe exigir del profesional sanitario que por razones de conciencia objeta al aborto que, en el proceso de interrupción del embarazo, tenga la intervención que corresponde a su esfera de competencias propia; intervención que, por hipótesis, se endereza causalmente a conseguir, sea con actos de eficacia directa, sea de colaboración finalista, según el cometido asignado a cada cual, el resultado que la conciencia del objetor rechaza, cual es la expulsión del feto sin vida.

Por tanto, si la Junta de Andalucía amenaza a los farmacéuticos objetores con sanciones, podrían éstos acogerse al Tribunal Constitucional, por tratarse de un atentado contra la libertad de conciencia, que es uno de los derechos fundamentales de la Constitución Española. Don Vicente Bellver opina al respecto, para Alfa y Omega, que el derecho a la objeción está suficientemente tutelado por la Constitución y por las diferentes regulaciones profesionales. Sería extraño que la Junta de Andalucía siguiera adelante con este asunto, ya que podría deteriorarse su imagen pública si se la acusa de lesionar un derecho fundamental tan caro a los regímenes democráticos. El conflicto podría solucionarse de forma conciliatoria, sin que el derecho de los farmacéuticos fuera lesionado.

LA OBJECIÓN, GRAVE DEBER PARA LOS CATÓLICOS

Para los profesionales católicos, la objeción de conciencia ante el aborto se convierte en un grave deber moral, como ha proclamado en muchas ocasiones Juan Pablo II. En la encíclica Evangelium vitae, afirma: El aborto y la eutanasia son crímenes que ninguna ley humana puede legitimar. Leyes de este tipo no sólo no crean ninguna obligación de conciencia, sino que, por el contrario, establecen una grave y precisa obligación de oponerse a ellas mediante la objeción de conciencia. El rechazo a participar en la ejecución de una injusticia no sólo es un deber moral, sino también un derecho humano fundamental. Si no fuera así, se obligaría a la persona humana a realizar una acción intrínsecamente incompatible con su dignidad y, de este modo, su misma libertad, cuyo sentido y fin auténticos residen en su orientación a la verdad y al bien, quedaría radicalmente comprometida.

Mucho más recientemente, el Pontífice volvía a abordar el tema ante el reciente congreso sobre El futuro de la Ginecología y la Obstetricia, de la Federación Internacional de Médicos Católicos (FIAMC): En algunos países, los agentes sanitarios católicos tienen que afrontar hoy el dilema de abandonar su profesión, pues el sistema sanitario les obliga a practicar abortos, esterilizaciones, eutanasia u otras prácticas contra la vida humana, violando así sus convicciones más fundamentales. Ante esta tensión, tenemos que recordar que hay una vía intermedia que se abre a los agentes sanitarios católicos fieles a su conciencia. Es la vía de la objeción de conciencia, que debería ser respetada por todos, especialmente por los legisladores.

Precisamente en este congreso se ha puesto de manifiesto las cada vez mayores dificultades a las que se enfrentan los profesionales, cuya actuación toca el ámbito del inicio de la vida. Entre los testimonios presentados, el de Robert Walley, uno de los únicos cinco ginecólogos ingleses que se niegan a practicar abortos, que ha debido expatriarse a Canadá para poder ejercer según su conciencia, es especialmente significativo. Según las conclusiones de este congreso de la FIAMC, está disminuyendo fuertemente en el mundo la opción por especializarse en obstetricia y ginecología, o en estudios ligados a la maternidad, por parte de médicos católicos o que se pronuncian en defensa de la vida.

jueves, 16 de julio de 2009

Padres de sixtillizos rechazaron aborto y esperan pronta alta de sus hijos prematuros

BELFAST, 18 Jun. 09 / 08:21 am (ACI)

Una madre de sixtillizos, concebidos sin fertilización in vitro, en Irlanda del Norte reveló que junto a su esposo rechazaron el consejo de los médicos para abortar varios de sus hijos y hoy espera que sus seis "maravillosos regalos de Dios" sean dados de alta.

Los seis hijos de Austin y Nuala Conway, que se confiesan católicos, nacieron 14 semanas antes del tiempo previsto para un embarazo normal, por cesárea. Ahora se encuentran en cuidados intensivos, en condición estable.

En un momento del embarazo, los médicos les explicaron los riesgos de un parto múltiple y, según recuerda Nuala, les "dieron un par de días para pensarlo, pero sabíamos sin discusión lo que queríamos".

Los hijos de los Conway, cuatro niñas y dos niños, han recibido los nombres de Ursula, Austin, Shannon, Karla, y Eogan Kerrie.

Los Conway trataron de concebir por mucho tiempo y tenían problemas. "Estos niños son un regalo maravilloso de Dios", sostiene la madre y asegura que está "enamorada de cada uno de ellos". "Me enamoré cuando estaban en el útero. Cuando sentía sus patadas", indicó.

Desde regresó del hospital, Nuala Conway siente que su casa está "tan vacía", sin sus hijos. Mientras tanto, los niños libran su propia batalla por la vida y el diagnóstico aún es de cuidado.

Los más pequeños pesaron poco más de medio kilogramo al nacer, y los más grandes poco menos de un kilogramo. En el parto participó un equipo de 38 personas.

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