«Bio-ética» = «ética de la vida»

La confirmación precisa y firme del valor de la vida humana y de su carácter inviolable, irreductible, que por su valor intrínseco, reclama ser tratada con amor de benevolencia.
La responsabilidad de la promoción y defensa del derecho a la vida, un compromiso existencial y práctico a favor de todas las personas, en especial, de los más débiles
Argumentar auténticamente la existencia y la condición espiritual del alma humana en diálogo real con las ciencias biomédicas contemporáneas.
Es una ciencia moral, no técnica, que ofrece criterios éticos a las ciencias experimentales sobre la vida.

lunes, 22 de febrero de 2010

Un donante anónimo de esperma con 120 hijos.


Un donante anónimo de esperma con 120 hijos.

La versión humana del prolífico toro Starbuck (un ejemplar muy conocido en Canadá que ha tenido al menos 400 descendientes) existe. Se trata de un americano de Virginia de cabello rubio, ojos azules y piel morena. Hasta ahora, Internet ha permitido localizar a 120 hijos suyos. ¿Poligamia? No.

Como otros centenares de jóvenes, ha donado su esperma durante años a una clínica de fecundación. Y ésta, según parece, lo ha utilizado al por mayor. Y no es una historia excepcional.

Según Wendy Kramer, los donantes de esperma engendran con frecuencia 30, 40 y hasta 50 niños. Kramer sabe de lo que habla. Es la fundadora del Registro de Hermanos de Donantes, (www.donorsiblingregistry.com), que permite a los donantes de esperma u óvulos y a los hijos nacidos de ellos comunicarse entre sí e intercambiar información médica.

En el año 2000, la clínica en la que Kramer fue fecundada le reveló que el esperma utilizado para inseminarla hace diez años había sido utilizado por otras mujeres. Su hijo Ryan tenía parientes. La clínica no quiso darle más detalles por respeto al anonimato de los donantes. En vista de esa falta de cooperación, los Kramer acudieron a Yahoo: "¿Hay algún otro curioso?".
La iniciativa suscitó pocas reacciones, hasta que algunos medios americanos empezaron a interesarse. El número de adhesiones a su web pasó de 40 a 24.000. Se trataba en su mayoría de niños nacidos de estos donantes anónimos, o de sus padres, pero también de casi un millar de donantes.

Cada donante de esperma recibe un número de identificación de la clínica que frecuenta, código que también se proporciona a los padres infértiles. Gracias a este código la gente se identificaen la web de Kramer, añadiendo la descripción sumaria del donante ofrecido por la clínica. Por los cruces, los niños pueden averiguar cuántos otros descienden del mismo donante, y los donantes descubren la amplitud de su progenitura anónima.

Luego cada uno elige el nivel de contacto que desea tener: algunos cambiarán mensajes anónimos, otros aceptarán encuentros personales. En la duda, hay quien se somete a pruebas de ADN. Hasta ahora, la web ha permitido relacionarse a 6.383 personas; 400 de ellas forman parte de grupos que comprenden un donante identificado.

Así, 120 niños han descubierto que habían compartido este prolífico padre de Virginia, todavía desconocido, pues no está inscrito en la web. Hay otros donantes con varias decenas de hijos, como Ben, un joven de 31 años, de Nueva Inglaterra que ha tenido que abrir un fichero de Excel para consignar las informaciones de sus hijos. Hasta ahora la web le ha permitido descubrir a 6o. "Los he encontrado en Montreal, Nueva York, California, Oklahoma, Chicago y Washington".

Ben había donado su esperma en Fairfax (uno de los grandes bancos del mundo) de 2000 a 2003, cuando estudiaba en la Universidad. "Acepté en parte porque tenía dos primos con problemas para concebir y que han acabado por adoptar; y también, no lo oculto, porque el aspecto financiero era interesante". No es raro que las clínicas paguen 50 dólares o más por cada donación.

Según Wendy Kramer, su web demuestra la irresponsabilidad de la industria de la fecundación. Cuenta haber tratado este tema con un director de banco de esperma que no ha entendido su inquietud. "Me ha dicho: como estos niños no viven en la misma región, ¿cuál es el problema?". Esto muestra el abismo que separa la industria de la fertilidad de las familias que crea.

Varios donantes se sienten engañados. "Se les dice en las clínicas que no tendrán más que una decena de hijos. Mienten. Sin contar los riesgos de propagación de enfermedades genéticas no detectadas. Es una cuestión de dinero". La procreación asistida es una industria de 3.000 millones de dólares en Estados Unidos (LEDEVOIR.com, 25-IV-2009. Traducido y publicado (8-V-2009) por DM)

PROVIDA PRESS Nro 333

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