EWTN Pepe Alonso en Nuestra Fe en Vivo entrevista a la genetista Doctora Pilar Calva quien nos narra su testimonio de vida.
domingo, 13 de septiembre de 2009
Pensando en Abortar?
¿La sociedad no te ayuda?
¿Tus amistades tampoco te apoyan?
Decidé por tí misma, porque tu libertad es lo que importa.
No estás sola.
Llámanos y te echaremos una mano, porque nos importa tu felicidad
¿Conoces a alguien con problemas?
¡Enlázame y dame a conocer!
Pensando en abortar
http://www.pensandoenabortar.org/
Tfno en España692 27 86 79
¿Tus amistades tampoco te apoyan?
Decidé por tí misma, porque tu libertad es lo que importa.
No estás sola.
Llámanos y te echaremos una mano, porque nos importa tu felicidad
¿Conoces a alguien con problemas?
¡Enlázame y dame a conocer!
Pensando en abortar
http://www.pensandoenabortar.org/
Tfno en España692 27 86 79
martes, 25 de agosto de 2009
El Papa Benedicto XVI, África y el SIDA
Investigación sobre las declaraciones del Papa en África sobre la distribución de preservativos y el contundente caso de Uganda.
domingo, 23 de agosto de 2009
La Cultura de la Vida - Cuidados Paliativos
De la serie La Cultura de la Vida
Capitulo de Cuidados Paliativos
Parte 1
Parte 2
Parte 3
Capitulo de Cuidados Paliativos
Parte 1
Parte 2
Parte 3
La Cultura de la Vida - Celulas Madre, Clonacion
Del Programa Cultura de la Vida
Capitulo de Celulas Madre, Clonacion
Parte 1
Parte2
Parte3
Capitulo de Celulas Madre, Clonacion
Parte 1
Parte2
Parte3
martes, 18 de agosto de 2009
Cuidados Paliativos
Cuidados paliativos
En el estado actual de la ciencia médica y de la enfermería, la asistencia al moribundo significa también la posibilidad de intervenir, si bien sin la esperanza de sanar, con la certeza de poder curar y de poder aliviar el sufrimiento que puedan causar las últimas fases de la vida, demasiado dolorosas. Nos referimos, como es sabido, a la terapia del dolor, a las intervenciones con miras a aliviar al paciente un síntoma (por ejemplo la radioterapia para reducir algunas complicaciones de la enfermedad neoplásica, la recanalización del esófago, cateterismo, etc.), al soporte psicológico y a tantas posibles intervenciones de carácter sanitario que puedan ser bien organizadas también sobre la base de estructuras para la asistencia domiciliaria del enfermo moribundo.
En síntesis, como recuerda la Carta de los Agentes de la Salud (Nº 117) "al enfermo terminal se le practica el tratamiento médico que contribuye a aliviarle el sufrimiento del morir".
El concepto de cuidados paliativos no comprende solamente estas "medidas de soporte", sino también aquellas intervenciones de quimio y radioterapia o quirúrgicas que tienen como objetivo no la curación, considerada imposible, sino el alivio del sufrimiento, tal como son hoy utilizadas especialmente en los hospicios y en los cuidados domiciliarios. La Evangelium vitae se refiere más veces a los cuidados paliativos, subrayando el "relieve particular" que están asumiendo para "hacer más soportable el sufrimiento en la fase final de la enfermedad y, al mismo tiempo, aseguran al paciente un acompañamiento humano adecuado" (n.65). En la misma Encíclica Juan Pablo II indica también el valor que tienen los cuidados paliativos para las familias, que "pueden encontrar gran ayuda en las estructuras sociales de asistencia y si es necesario, recurriendo a los cuidados paliativos (...)" (N1 88).
Mons. Elio Sgreccia
Extracto de Aspectos Éticos de la Asistencia al Paciente Moribundo
En el estado actual de la ciencia médica y de la enfermería, la asistencia al moribundo significa también la posibilidad de intervenir, si bien sin la esperanza de sanar, con la certeza de poder curar y de poder aliviar el sufrimiento que puedan causar las últimas fases de la vida, demasiado dolorosas. Nos referimos, como es sabido, a la terapia del dolor, a las intervenciones con miras a aliviar al paciente un síntoma (por ejemplo la radioterapia para reducir algunas complicaciones de la enfermedad neoplásica, la recanalización del esófago, cateterismo, etc.), al soporte psicológico y a tantas posibles intervenciones de carácter sanitario que puedan ser bien organizadas también sobre la base de estructuras para la asistencia domiciliaria del enfermo moribundo.
En síntesis, como recuerda la Carta de los Agentes de la Salud (Nº 117) "al enfermo terminal se le practica el tratamiento médico que contribuye a aliviarle el sufrimiento del morir".
El concepto de cuidados paliativos no comprende solamente estas "medidas de soporte", sino también aquellas intervenciones de quimio y radioterapia o quirúrgicas que tienen como objetivo no la curación, considerada imposible, sino el alivio del sufrimiento, tal como son hoy utilizadas especialmente en los hospicios y en los cuidados domiciliarios. La Evangelium vitae se refiere más veces a los cuidados paliativos, subrayando el "relieve particular" que están asumiendo para "hacer más soportable el sufrimiento en la fase final de la enfermedad y, al mismo tiempo, aseguran al paciente un acompañamiento humano adecuado" (n.65). En la misma Encíclica Juan Pablo II indica también el valor que tienen los cuidados paliativos para las familias, que "pueden encontrar gran ayuda en las estructuras sociales de asistencia y si es necesario, recurriendo a los cuidados paliativos (...)" (N1 88).
Mons. Elio Sgreccia
Extracto de Aspectos Éticos de la Asistencia al Paciente Moribundo
Proporcionalidad de la terapia
Proporcionalidad de la terapia
A la luz de la visión ontológico-personalista, la intervención a favor del paciente deberá hacer referencia al principio de la proporcionalidad terapéutica, que puede ser así definido: es éticamente aceptable cualquier terapia que se comporte como un soporte positivo y que sea equilibrada en la relación riesgo/beneficio. El Magisterio católico considera lícito sobre esta materia:
Ante la falta de otras posibilidades recurrir, con el consentimiento del paciente, o de quien haga las veces de éste, a tratamientos médicos avanzados, todavía en vía experimental aunque presenten riesgos concretos.
Interrumpir los tratamientos antedichos, si éstos desilusionan las esperanzas, siempre con el consentimiento del paciente.
Contentarse con los medios normales ofrecidos por la medicina.
Decidir, ante la inminencia de la muerte, renunciar a tratamientos que alargarían en modo precario y penoso la vida, pero sin interrumpir nunca los cuidados ordinarios.
Esto puede ser desarrollado y clarificado haciendo referencia al principio de opcionalidad en el caso de las terapias riesgosas y el encuadramiento de lo que entendemos por cuidados ordinarios.
Opcionalidad y no obligatoriedad de las terapias riesgosas o extraordinarias
El médico no puede imponer al paciente tratamientos que podrían serle ventajosos sólo en un cierto porcentaje de los casos, pero que podrían también presentar un riesgo elevado de resultado negativo: al paciente o a quien lo representa debe dejarse la libertad de elegir si acceder o no a un programa terapéutico que presente tales características. Es este un espacio en el cual la decisión última corresponde al paciente o a quien lo representa: se trata de la decisión de afrontar o no planes terapéuticos de resultado incierto o extraordinario.
Cuidados ordinarios e indicaciones sobre alimentación e hidratación
Entre los cuidados ordinarios se encuentran la hidratación, la alimentación, la higiene corporal, la medicación y la limpieza de las heridas. Estos cuidados deben considerarse un derecho del paciente también para no aumentar el sufrimiento de la fase terminal de la enfermedad.
Mons. Elio Sgreccia
Extracto de Aspectos Éticos de la Asistencia al Paciente Moribundo
A la luz de la visión ontológico-personalista, la intervención a favor del paciente deberá hacer referencia al principio de la proporcionalidad terapéutica, que puede ser así definido: es éticamente aceptable cualquier terapia que se comporte como un soporte positivo y que sea equilibrada en la relación riesgo/beneficio. El Magisterio católico considera lícito sobre esta materia:
Ante la falta de otras posibilidades recurrir, con el consentimiento del paciente, o de quien haga las veces de éste, a tratamientos médicos avanzados, todavía en vía experimental aunque presenten riesgos concretos.
Interrumpir los tratamientos antedichos, si éstos desilusionan las esperanzas, siempre con el consentimiento del paciente.
Contentarse con los medios normales ofrecidos por la medicina.
Decidir, ante la inminencia de la muerte, renunciar a tratamientos que alargarían en modo precario y penoso la vida, pero sin interrumpir nunca los cuidados ordinarios.
Esto puede ser desarrollado y clarificado haciendo referencia al principio de opcionalidad en el caso de las terapias riesgosas y el encuadramiento de lo que entendemos por cuidados ordinarios.
Opcionalidad y no obligatoriedad de las terapias riesgosas o extraordinarias
El médico no puede imponer al paciente tratamientos que podrían serle ventajosos sólo en un cierto porcentaje de los casos, pero que podrían también presentar un riesgo elevado de resultado negativo: al paciente o a quien lo representa debe dejarse la libertad de elegir si acceder o no a un programa terapéutico que presente tales características. Es este un espacio en el cual la decisión última corresponde al paciente o a quien lo representa: se trata de la decisión de afrontar o no planes terapéuticos de resultado incierto o extraordinario.
Cuidados ordinarios e indicaciones sobre alimentación e hidratación
Entre los cuidados ordinarios se encuentran la hidratación, la alimentación, la higiene corporal, la medicación y la limpieza de las heridas. Estos cuidados deben considerarse un derecho del paciente también para no aumentar el sufrimiento de la fase terminal de la enfermedad.
Mons. Elio Sgreccia
Extracto de Aspectos Éticos de la Asistencia al Paciente Moribundo
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